Resulta que hace unos días -con mas exactitud la semana pasada- comenté un post en el facebook de un amigo. El post, era un enlace sobre un escrito de una escritora el cual se titulaba: Sal con una chica que lea (te lo mereces). De hecho, para mas especificación, el enlace lo puse yo en mi muro, pero como a este amigo mio le encantó, decidió ponerlo el también en su muro. Yo encontré el escrito y me pareció hermoso. De hecho un escrito con un mensaje demasiado bueno, muy emotivo, muy racional y además me identifiqué inmediatamente con la clase de chica que describía el texto. Ya saben, alguien cuya pasión son los libros. Yo siempre había considerado el hábito de leer justamente como un hábito, algo bueno, algo positivo, productivo, algo que siempre de los siempre sería de gran utilidad. Que gran -realmente "gran"- sorpresa la mía, cuando empezaron a llover los comentarios que criticaban al texto acusándolo de ser irracional y sobre dimensionado. Al parecer a unos cuantos amigos de mi amigo les pareció que el texto estaba completamente fuera de lugar y ademas -esto no lo dijeron literalmente pero casi estoy muy segura que lo pensaron- que el texto había sido escrito por alguna clase de antisocial nerd terriblemente fea. Al puro estilo de Amy Farrah Fowler.
Los que en un inicio criticaron fueron hombres, diciendo que la chica descrita en el texto se aislaba totalmente y seguramente ignoraría por completo a cualquier chico, ademas de que lo pondría en segundo plano porque preferiría leer. Incluso no faltó el que dijo: "yo prefiero una chica que sepa bailar bien una salsa". Y en general que el texto era una exageración porque una chica obsesionada con la lectura, jamas podría resultar atractiva. Yo claro tuve que defender a capa y espada lo equivocados que estaban, habían malinterpretado totalmente el texto, para que mi defensa tenga solidez tuve que citar a Vargas Llosa "Un mundo sin Novelas", a Cervantes "La locura de Don Quijote" e ir sacando de debajo de la manga todos los autores que podían apoyar mi teoría. Debo reconocer que me fue bien en mi defensa. No obstante, a medida que han ido pasando los días, se han ido agregando mas comentarios, entre ellos los de una chica que acusaba a la gente que habíamos comentado por citar tantos autores y tantas obras solo por darnos de importantes. Y mientras los comentarios de este estilo surgían me ha ido dando mayor desgano para contestarlos, total me parece una tamaña necedad responderlos.
Sin embargo, a pesar de que son una necedad, me ha llamado mucho la atención este fenómeno. Resulta que a la gente no le cae bien y no le gusta la gente que lee mucho. Lo cual me entristece demasiado, eso demuestra la poquísima cultura que existe, resulta que leer es malo, es ofensivo, es denigrante. ¡En que mundo vivo!
La lectura es un hábito totalmente sano y jamás estará en exceso. Otro sería el mundo si la gente leyera en exceso, si es que se puede decir "leer en exceso". Es como decir "vivir en exceso". Pero en que cabeza cabe decir semejante burrada. Nunca esta demás un libro, nunca. Como se le puede ocurrir a alguien criticar un hábito tan bueno, es cierto que todo en exceso es malo, no obstante de las cosas malas, la menos mala será la lectura. Esto ha resultado completamente decepcionante, he perdido toda esperanza en el mundo si éste esta plagado de gente que cree eso. Triste, muy triste.
Por mi parte, siempre me consideraré una amante de la lectura. No me avergüenza, no me molesta, y lo digo muy orgullosa: Amo la lectura, la literatura y la escritura, las amo. Y mucho. Además, cabe resaltar que soy también muy buena bailarina de salsa.
Y debo también reconocer que en algún momento del debate tuve muchas ganas de decir que hay ciertos chicos que las prefieren tontas y que seguramente en toda su vida nunca tuvieron la suerte de conocer una chica lectora sino puras frívolas cabeza hueca que no conocen un libro ni de cocina, grupo al cual seguramente pertenecía la chica que también comentó; pero claro, no lo puse.
De momento me siento totalmente decepcionada de esta mi sociedad, a pesar de eso seguiré leyendo compulsivamente, que me espere Don Quijote que ya lo alcanzo al rato.











