Encontré este pedacito de Cortazar que me ha dejado fascinada. Lo encontré en este blog, pueden visitarlo porque van a encontrar muchas otras cosas interesantes. Les dejo aquí el fragmento:
"...Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose.Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejilo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas..."
" Carta a una señorita en Paris". Julio Cortázar (Bestiario)
Al menos nos saca una sonrisa.
Feliz Domingo.
Para los que pueden ser felices, los que no,
¡Aguante Joda!
Hay cosas que uno no cuenta a nadie. Cosas que no se cuenta ni a uno mismo. Y también hay las cosas que uno debería contar, cosas que el resto debería saber. Cosas que vienen gritando desde dentro, desde lo hondo y desde siempre
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domingo, 15 de enero de 2012
martes, 12 de julio de 2011
No seré yo
En mi larga lista de recorridos cibernéticos encontré esto:
No seré yo
quién mañana te escriba,
me suicidaré esta noche
como tantas veces he matado
a tantos otros
que suplantaron mi nombre.
Lo encontré en este blog. Pasen y den un vistazo.
Estatuadesal - No Seré Yo
No seré yo
quién mañana te escriba,
me suicidaré esta noche
como tantas veces he matado
a tantos otros
que suplantaron mi nombre.
Lo encontré en este blog. Pasen y den un vistazo.
domingo, 12 de junio de 2011
De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito
Encontré este pedacito de Cortazar que me ha dejado fascinada. Lo encontré en este blog, pueden visitarlo porque van a encontrar muchas otras cosas interesantes. Les dejo aquí el fragmento:
"...Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose.Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejilo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas..."
" Carta a una señorita en Paris". Julio Cortázar (Bestiario)
Al menos nos saca una sonrisa.
Feliz Domingo.
Para los que pueden ser felices, los que no,
¡Aguante Joda!
"...Justo entre el primero y segundo piso sentí que iba a vomitar un conejito. Nunca se lo había explicado antes, no crea que por deslealtad, pero naturalmente uno no va a ponerse a explicarle a la gente que de cuando en cuando vomita un conejito. Como siempre me ha sucedido estando a solas, guardaba el hecho igual que se guardan tantas constancias de lo que acaece (o hace uno acaecer) en la privacía total. No me lo reproche, Andrée, no me lo reproche. De cuando en cuando me ocurre vomitar un conejito. No es razón para no vivir en cualquier casa, no es razón para que uno tenga que avergonzarse y estar aislado y andar callándose.Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas. Todo es veloz e higiénico, transcurre en un brevísimo instante. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejilo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, le alzo la pelusa con una caricia de los dedos, el conejito parece satisfecho de haber nacido y bulle y pega el hocico contra mi piel, moviéndolo con esa trituración silenciosa y cosquilleante del hocico de un conejo contra la piel de una mano. Busca de comer y entonces yo (hablo de cuando esto ocurría en mi casa de las afueras) lo saco conmigo al balcón y lo pongo en la gran maceta donde crece el trébol que a propósito he sembrado. El conejito alza del todo sus orejas, envuelve un trébol tierno con un veloz molinete del hocico, y yo sé que puedo dejarlo e irme, continuar por un tiempo una vida no distinta a la de tantos que compran sus conejos en las granjas..."
" Carta a una señorita en Paris". Julio Cortázar (Bestiario)
Al menos nos saca una sonrisa.
Feliz Domingo.
Para los que pueden ser felices, los que no,
¡Aguante Joda!
martes, 31 de mayo de 2011
Misa del Domingo.
Y con este poema lo conocí. Poesía a primera vista.
Algún día podré decir: Yo lo conocí.
Y podré decir un poco más.
Tiene que ver con
Literatura,
Música,
Para admirar,
Poesía,
Realidad,
Última hora
viernes, 27 de mayo de 2011
Lo peor del amor es cuando pasa.
Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el puré de reproches con sardinas,
las golondrinas muertas en la almohada.
Lo malo del después son los despojos
que embalsaman al humo de los sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar los pecados veniales,
condenar a la hoguera los archivos.
Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le siguen dos puntos suspensivos…
J. Sabina.
Ya esta, después de esto puedo morirme.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Oh destrucción mi Beatriz segura II
Como lo ofrecido es deuda, encontré el poema de Panero que había prometido. En el post titulado Oh destrucción mi Beatriz segura que fue publicado en este blog hace ya casi un año, mencioné un poema hermoso de Panero que no había podido conseguirlo, pero que estaba segura haber oído. Y ya lo encontré así que aquí está para ustedes, un poema excelente de Panero, un poeta que por cierto es uno de mis preferidos por su obra, vida y milagros. Un hombre al cual el manicomio no lo detuvo para escribir poesía, todo lo contrario, el manicomio enriqueció su arte. Pueden leer sobre su vida en este sitio.
“Amémonos sin decirlo
porque el amor no se dice
estando ahí, no se dice
porque la palabra no es amor,
sino un asesino
a las puertas del palacio y el brillo
de tu espalda:
Oh destrucción mi Beatriz segura
el olvido como esporas
siembra los versos”.
Saludos para todas las Beatrices, destrucciones seguras. XD
domingo, 22 de mayo de 2011
Que uno también es querido, que uno también inspira amor
Hay un fragmento del libro "Gracias por el Fuego" de Mario Benedetti que simplemente adoro. A mi forma muy particular de verlo, este fragmento puede ser uno de los escritos que mejor define al amor. Siempre me ha gustado, casi me lo he aprendido de memoria; sin embargo hoy me acordé este pedacito de historia porque me embarga tal tristeza que no pude hacer mas que cruzar en medio de la lluvia el patio y correr a buscar el libro. Mientras iba lloraba, al encontrar el libro, lo encontré señalado en la pagina donde están escritas esas líneas -¡Cuánto amo mis libros!- y llorando lo fui leyendo. Increíble. Todo un maestro Benedetti.
Este pedacito es especial no solo por todo el contenido literario y romántico que tiene, sino que se autodefine, dice que "Lo escribió otro para otra, pero hoy es para vos". No puede estar mejor dicho. Y en efecto, esto lo escribió Benedetti, pero hoy con tanta tristeza siento que pude haberlo escrito yo. Las palabras me arrancaban las lágrimas, eso mismo que Benedetti dice, siento yo.
Les dejo aquí el fragmento.
Este pedacito es especial no solo por todo el contenido literario y romántico que tiene, sino que se autodefine, dice que "Lo escribió otro para otra, pero hoy es para vos". No puede estar mejor dicho. Y en efecto, esto lo escribió Benedetti, pero hoy con tanta tristeza siento que pude haberlo escrito yo. Las palabras me arrancaban las lágrimas, eso mismo que Benedetti dice, siento yo.
Les dejo aquí el fragmento.
"Hoy sí la Rambla. Nada de Canalones. Esta lindo aquí, corre un vientito. Por lo menos este verano artificial se parece a nuestro verano verdadero: al atardecer refresca. ¿Y si, por ejemplo, pensara ahora en Dolores? Desde hoy me esta dando vueltas en la cabeza el poema que hizo Vargas cuando se enamoró de aquella morochita de Arquitectura. Una miniatura, lindísima y simpática, pero casada. Después, cuando todo había pasado, me dio una copia a máquina y me dijo: Creo que es lo más verdadero que escribí y además no creo que escriba algún día nada mejor. Tenía razón, después de todo. En ese entonces escribía bastante, pero después se metió en el República, y más adelante consiguió unas representaciones y se casó y tiene un montón de hijos. Pero el poema es bueno, claro que sí. Me lo aprendí de memoria y me daba lástima no tener en quien pensar cuando lo decía. Ahora tengo. Pero no estoy seguro de acordarme. A ver.
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche esta de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imagenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mi
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tu siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
Me acordé y es para vos, Dolores. Lo hizo otro, para otra, pero también yo lo hice y es para vos. Lo hizo otro, porque yo no sé decir las cosas que siento, pero reconozco cuando alguno es capaz de decirlas por mí. Y es también un modo de decirlas. A lo mejor, Vargas ya no se acuerda de esto que escribió. Yo me acuerdo y es un modo de hacerlo mío. Porque eres mía, porque no eres mía. Nadie podría decirlo mejor, ¿Verdad? Corazón Coraza. Es para vos, Dolores. Ya no se quién lo hizo. Acaso Vargas fue un robot que pensó por mi. Acaso soy yo Vargas, o Vargas era yo. Lo único seguro es que estas existiendo, Dolores, en algún rincón de este día, en algún lugar del mundo, sola o con alguien, pero sin mí. Lo único seguro es que sos mejor que todas tus imágenes, que todas las imágenes que yo tengo de vos. ¿Quise esperar este instante a solas, sin prisa exterior y sin testigos, para decirme, con todas las letras, que estoy enamorado? ¿A los cuarente y cuatro años? Quizá sólo semienamorado. Porque ella dice que no, que no me quiere. Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor. De modo que semienamorado. Pero ¿en qué forma? No como en la adolescencia, por su puesto que no. Entonces era una especie de locura contenta, un frenesí, que llevaba en su propio énfasis el germen de la autodestrucción, una suma de juego mas sexo. Ahora es otra cosa. El sexo está, claro, cómo no iba a estar. Dolores me atrae físicamente. Me toca apenas, apoya una mano sobre mi brazo, no como un gesto de amor, sino como un simple acompañamiento de la conversación, y siento en mí un estremecimiento, acuso inmediatamente recibo de esa piel mansa, tibia, prometedora, que aplasta momentánea y suavemente los vellos de mi antebrazo o de mi muñeca. Pero hay mucho más. Mi conmoción interior es más viva aún cuando me mira que cuando me toca. Además, me ha tocado tan pocas veces y por motivos tan triviales. En cambio, siempre me mira, nunca rehuye mis ojos. Tiene una formidable capacidad para estar íntegra en su mirada, para mirar viviendo, para mirar sintiendo, para mirar simpatizando. Ella simpatiza conmigo, de eso sí estoy seguro. Y su simpatía es tan cálida, tan vital, tal lúcida, que es casi el equivalente de un amor. Es probable que una mujer de intimidad más pobre o más rígida, en un instante de amor, en su mejor instante de amor, pueda alcanzar ese mismo nivel de comunicación y de intimidad afectiva. Dolores, sólo simpatizando, equivale a otra mujer en el cenit de su amor. Pero nada de eso es suficiente. Porque aunque yo capte, o crea captar, la intensidad afectiva de Dolores cuando simpatiza conmigo, demasiado sé que ése no es su máximo, que su máximo no es la mera simpatía, por intensa que ésta sea, sino el amor. Y no puedo evitar la conjetura: si la mera simpatía de Dolores me conmueve así ¿cómo no habrá de conmoverme el amor de Dolores, el amor en su máximo, en plena ebullición? Y ante esa posibilidad tampoco puedo evitar sentir un vértigo, no puedo evitar que se me vaya la cabeza. Tal vez mañana o pasado me resigne. Pero hoy sufro como un condenado. Ayer mismo yo no sabía que podía querer así. Entonces ¿qué ha pasado? ¿es simplemente porque hablé, porque se lo dije? Puede ser. Hoy, a medida que se lo iba diciendo, sentía que eso era más fuerte y más verdadero, como si al decirlo yo, fuera haciendo proselitismo conmigo mismo, convenciendo para siempre a mi corazón, este mismo corazón que ahora me duele, sí, físicamente, este órgano hueco y muscular que de algún modo se las arregla para ocuparse simultáneamente de la sangre y las emociones. Si por lo menos ahora, cuando llegue a casa, pudiera estar solo, si por lo menos nadie me hablara. "
Fragmento de "Gracias por el Fuego"
Mario Benedetti.
Tiene que ver con
Literatura,
Poesía,
Qué Tristeza,
Realidad,
Tu...si Tú,
Yo solamente
Puedo escribir los versos mas tristes esta noche aqui en el Chimborazo
Subimos en carro hasta el primer refugio que queda como a unos cuatromil metros. Y de allí cada quien se armó de su mochila, su sleeping y demás tereques para continuar la subida a pie hasta el segundo refugio. Yo fui con toda mi parada de pasamontaña, zapatos forrados, doble pantalon, camiseta térmica, buso, chompa y chompa gruesa. Para rematarlo, guantes, gorro y bufanda. ¡Ja! El frío no iba a poder contra mí.
No me voy a quejar, el frío no pudo contra mi. Lo que sí pudo contra mi fue el cansancio de la mano con la falta de oxigeno. Antes de emprender la subida a pie, nos repartimos caramelos, porque esa es la forma de combatir la falta de oxigeno que tiene el cuerpo a la manera criolla. Por lo tanto pasé todo el recorrido con caramelos en la boca, chupé tantos caramelos que por algún tiempo quedaré empalagada sin remedio. El punto es que mientras íbamos subiendo yo recordé que hace no mucho tiempo -será cosa de un año- me diagnosticaron hipoglucemia. Entonces me preguntaba, si una persona con niveles normales de azúcar debe consumir tanto dulce al subir, cuántos dulces deberé consumir yo. Mal momento para acordarme que sufrí de hipoglucemia. En todo caso, no había vuelta atrás.
No obstante, la subida fue muy dura. Nos demoramos mas o menos una hora en subir hasta el segundo refugio. Cada vez que íbamos subiendo y subiendo más, nos íbamos quedando sin oxigeno, tuvimos que parar varias veces para descansar porque además andábamos con un estado físico por demás oxidado. En todo caso, descansando cada dos pasos, morados, mareados y sin aire, llegamos al segundo refugio. ¡Yeii!
El segundo refugio es una casita de madera, con el baño afuera -y que por cierto no sirve- con una cocina abajo y unas camas generales en el segundo piso. Resumiré mi noche diciendo que no pude dormir en absoluto. Me faltaba el aire, me dolía el pecho, la cabeza y no hallaba posición cómoda. Si me ponía de lado no me daba frío pero me dolía el pecho, si me ponía boca arriba me daba frío pero no me dolía el pecho. Y así pasó lentísima la noche. Esta noche entra al top 10 de las peores noches de mi vida. Toda la noche pasé controlando las ganas de vomitar que tenía, realizando en mi cabeza un proyecto sobre cómo mejorar el sitio -hasta pensé en el financiamiento- y concentrándome en cosas aburridas para ver si me venía el sueño. Pero no, dormir a esa altura es imposible.
Sin embargo, no todo fue penurias. De hecho, el viaje en general estuvo excelente. Un paisaje espectacular. Y no lo digo porque soy riobambeña, en serio, desde allá arriba hay un paisaje para no cansarse de contemplarlo. El Chimborazo en toda, toda, toda su inmensidad, da vértigo mirar hacia la cumbre y vértigo mirar hacia abajo, simplemente impresionante. Y otra cosa que me dejó sin aliento: las estrellas. Nadie ha visto las estrellas hasta que las haya visto desde un nevado muy alto. Casi se siente que se puede tocarlas y hay tantas que es como estar viendo una tela llena de lentejuealas, es increíble. Magnifico. En la noche el cielo estuvo despejado y se podía ver tal cantidad de estrellas....creo que nunca había visto tantas estrellas y tan lindas.
Y así como estaba embobada viendo el cielo, me acordé.....me acordé del poema perfecto.
"Puedo escribir los versos mas tristes esta noche
Escribir por ejemplo, la noche esta estrellada y tiritan azules los astros a lo lejos
El viento de la noche gira en el cielo y canta"
Lo de las estrellas, no podía ser mas cierto. Neruda debió haber subido al Chimborazo para escribir ese verso, y lo del viento de la noche pues igual, porque como estábamos en medio de la montaña hacía un viento de padre y muy señor nuestro, un viento helado que giraba en el cielo y silbaba muy fuerte, es decir, cantaba. Anillo al dedo, este versito de Neruda. Además, por si la belleza de las estrellas no bastara, el susodicho estaba -esta, no se- enojado, por lo tanto nada mas romántico y realista que gritarle desde la montaña
"Mi voz lo busca, mi mirada lo busca, y él no está conmigo"
Por lo tanto puedo decir, que el viaje estuvo estupendo. Lo volvería a repetir -pero con menos carga-. Totalmente recomendable si alguien quiere -aunque no esperen dormir- pasar un rato de aventura. Para contárselo a los nietos, viene muy bien. Y si van lleven el poema 20 de Neruda.
martes, 17 de mayo de 2011
Soy una princesa, guerrera, campera
Y llevo varios días traumada con esta canción. Es tan buena. Bastante erótica, realista. Es una canción de carne y hueso ¡Caramba!
Soy una princesa, guerrera, campera
Oceánica, volcánica, eléctrica y mu suavecita
Que cuando quiero soy una gatita, y ronroneo
No subestimes a esta bicha
aunque tenga poca chicha en la cintura
Anda quítame la envoltura
y ya verás. Ya verás. (2 veces)
A ver tontones,
Que cuando quiero llevo pantalones
Pero mas me gusta la faldita
Pa que me metas la manita por debajo
Y me arranques to lo arrancable
jueves, 24 de marzo de 2011
Salvación
Esto solo puede ser presentado de una única manera: Calih.
Tiene que ver con
Poesía,
Realidad,
Última hora
Niña de los Espantos
Poema Sitio De Amor de Jaime Sabines
Sitio de amor, lugar en que he vivido
de lejos, tú, ignorada,
amada que he callado, mirada que no he visto,
mentira que me dije y no he creído:
en esta hora en que los dos, sin ambos,
a llanto y odio y muerte nos quisimos,
estoy, no sé si estoy, ¡si yo estuviera!,
queriéndote, llorándome, perdido.
(Esta es la última vez que yo te quiero.
En serio te lo digo.)
Cosas que no conozco, que no he aprendido,
contigo, ahora, aquí, las he aprendido.
En ti creció mi corazón.
En ti mi angustia se hizo.
Amada, lugar en que descanso,
silencio en que me aflijo.
( Cuando miro tus ojos
pienso en un hijo. )
Hay horas, horas, horas, en que estás tan ausente
que todo te lo digo.
Tu corazón a flor de piel, tus manos,
tu sonrisa perdida alrededor de un grito,
ese tu corazón de nuevo, tan pobre, tan sencillo,
y ese tu andar buscándome por donde yo no he ido:
todo eso que tu haces y no haces a veces
es como para estarse peleando contigo.
Niña de los espantos, mi corazón caído,
ya ves, amada, niña, que cosas digo.
de lejos, tú, ignorada,
amada que he callado, mirada que no he visto,
mentira que me dije y no he creído:
en esta hora en que los dos, sin ambos,
a llanto y odio y muerte nos quisimos,
estoy, no sé si estoy, ¡si yo estuviera!,
queriéndote, llorándome, perdido.
(Esta es la última vez que yo te quiero.
En serio te lo digo.)
Cosas que no conozco, que no he aprendido,
contigo, ahora, aquí, las he aprendido.
En ti creció mi corazón.
En ti mi angustia se hizo.
Amada, lugar en que descanso,
silencio en que me aflijo.
( Cuando miro tus ojos
pienso en un hijo. )
Hay horas, horas, horas, en que estás tan ausente
que todo te lo digo.
Tu corazón a flor de piel, tus manos,
tu sonrisa perdida alrededor de un grito,
ese tu corazón de nuevo, tan pobre, tan sencillo,
y ese tu andar buscándome por donde yo no he ido:
todo eso que tu haces y no haces a veces
es como para estarse peleando contigo.
Niña de los espantos, mi corazón caído,
ya ves, amada, niña, que cosas digo.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Me voy de Ti...
Señora Gabriela Mistral:
AUSENCIA
Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.
¡Se te va todo, se nos va todo!
Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos, que se devanaban,
en lanzaderas, delante tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.
Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron ni en llanos ni en sotos.
Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
¡y en tu pasión que retumba en la noche,
como demencia de mares solos!
¡Se nos va todo, se nos va todo!
AUSENCIA
Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.
¡Se te va todo, se nos va todo!
Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos, que se devanaban,
en lanzaderas, delante tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.
Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron ni en llanos ni en sotos.
Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
¡y en tu pasión que retumba en la noche,
como demencia de mares solos!
¡Se nos va todo, se nos va todo!
Tiene que ver con
Literatura,
Poesía,
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