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lunes, 12 de marzo de 2012

¿¡Por qué no guardé el puto archivo!?

Como nunca en mi vida, desde que dejé el colegio, hoy madrugué para escribir un ensayo que lo vengo escribiendo desde ayer anoche. Y justo cuando ya estaba terminado en lugar de guardarlo, lo borro. Así de simple. En realidad es tan simple, tan tonto que parece un muy mal chiste. Una de las típicas cosas que sólo me pasan a mi. No piensen que no busqué en la papelera, ni en cada cochina carpeta de archivos, simplemente el archivo no existía. Y así fue como mi ensayo de cambio climatico se fue a la porra. ¡A la grandísima porra!
Solo quien ha vivido algo similar sabrá comprender la clase de sentimientos que tuve. Primero quise tirar la computadora por la ventana, después quise golpear mi cabeza contra el escritorio hasta que reventara, depsués quise llorar, después quise volver a golpearme, y después quise volver a tirar la computadora por la ventana, después me salió un monologo de insultos y groserías digno de un narco pandillero histérico, y luego quise volver a llorar...asi susesivamente.
Finalmente y con una sacrosanta paciencia que no se de dónde sale, volví a escribir el ensayo. Todo eso en el marco de las dos semanas mas ocupadas de mi semestre, del mes mas ocupado de mi semestre. Creo que voy a volver a llorar y a golpearme.
Y como dije, mañana quizá me ría de esto, pero por hoy debo advertir: ¡Cuidado mundo, que se me borró un archivo y ando suelta!
¡Vayan a la mierda!

...Y ya que estan allí, me pasan a visitar.

martes, 31 de enero de 2012

Necesito Escribir ¡Pero Ya!

Ahora que tengo un poco mas de estabilidad he reconocido que tengo un extraño sentimiento de ahogo que a veces termina en una desesperación muy infantil. Le he estado dando vueltas al tema para descubrir de qué se trata ¿Cuál de todos mis traumas es el que va a hacerse presente en esta época del año?. Y ya lo descubrí. 
 El domingo mientras me preparaba para ir a visitar a mi abuela, cual una Caperucita afanosa, me encontré a mi misma recreando en mi mente escenarios y personas con unos diálogos realmente impresionantes. Además me di cuenta que estos personajes eran personajes que rondaban en mi cabeza hace ya algún tiempo. Cualquier minuto de descuido que tengo, inmediatamente mi mente vuela a una casa esquinera en Riobamba donde se desarrollaran los hechos,  me invento personajes, me invento sus vidas, lidio con sus traumas, explico sus problemas, trato de solucionar sus problemas y así he andado sabe Dios cuanto tiempo. 
Se podría pensar que tengo un desorden de personalidad y por eso tengo la necesidad de inventarme gente con su propios dilemas, estresarme por sus dilemas, gastar tiempo y energía en sus problemas como si los míos -que para colmo son reales- no fueran suficientes como para mantenerme al borde de una gastritis crónica -no porque sean graves, sí porque soy la fatalista número uno-. Entonces cuando ya había llegado a la conclusión de que sufrir por problemas imaginarios de gente imaginaria me inscribe como candidata perfecta para el manicomio mas cercano, me di cuenta que no. Lo que sucede es que tengo unas ganas locas, realmente locas, de escribir. 
El problema hasta ahora es que no encuentro tiempo, y mas que tiempo no me decido a hacerlo. Empezar a escribir es meterme en una burbuja y no se si ahora sea el momento mas adecuado para gastar tiempo y energía en algo que no sea la universidad. 
No se si esperar a que mis ganas de escribir revienten y termine un día, totalmente fuera de mi, vomitando toda la historia frente a la computadora en una dramática escena de creatividad artística o ir delineando el argumento con cariño y poco a poco.   
Eso sería un buen tema para cualquier experto en procesos creativos. 
De momento señores, en honor de los cuatro o cinco visitantes que según las estadísticas tengo a diario, me despido.