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viernes, 12 de agosto de 2011

SOFE: Su labor hacia la ciudadanía.


He tenido la oportunidad de formar parte del grupo de voluntarios de SOFE y quiero compartir mi experiencia. La Sociedad Forjando Esperanza es un grupo de jóvenes universitarios de la ciudad de Riobamba que han tenido la iniciativa de trabajar por ciertos grupos que necesitan de especial apoyo, como son los niños con cáncer, niños hospitalizados  o niños trabajadores entre otros. SOFE junto con sus miembros voluntarios se encarga de desarrollar proyectos para que la experiencia de estos niños mientras pasan por el hospital o el tratamiento sea un poco más llevadera. Se trata de reducir, al menos en parte, el traumatismo que significa tanto para los niños como para sus familias el hecho de que a tan cortas edades se vean enfrentados a situaciones tan adversas.
Entre los proyectos que se vienen desarrollando está la campaña realizada para motivar a la ciudadanía a donar cabello para la confección de pelucas para los niños con cáncer. Semanalmente también se realizan sesiones de risoterapia en los diferentes hospitales de la ciudad donde se encuentran niños internados. Todos estos proyectos son llevados a cabo gracias a la autogestión de sus miembros que trabajan arduamente para sacar adelante esta iniciativa. Gran parte del trabajo es posible gracias a la elaboración de galletas que semanalmente se venden para recaudar fondos. Esto nos demuestra que no hace falta demasiada suntuosidad  cuando se quiere ayudar de verdad. Quiero reconocer la humildad con que estos jóvenes se han entregado totalmente a esta misión recibiendo como única retribución la satisfacción del deber cumplido.
Estoy segura que esto inició como un sueño y gracias a un arduo trabajo se ha hecho realidad. Este es uno de los más importantes ejemplos de que la juventud riobambeña tiene sueños grandes y trabaja para cumplirlos. Esta es la juventud protagonista del verdadero cambio que se necesita.  Queda demostrado que nuestros jóvenes no esperan al futuro para construir sus sueños, los construyen hoy. Y a través del servicio a los demás nos han enseñado que una sonrisa puede hacer una gran diferencia.    

martes, 12 de julio de 2011

domingo, 22 de mayo de 2011

¡Adiós Brakets! -hasta los voy a extrañar-



El viernes fui donde mi dentista para lo que yo creía que era una revisión de rutina. Lo típico. No obstante, me llevé una sorpresa demasiado fuerte para mis nervios, cuando el tipo dijo a su asistente: Páseme la pinza para retirar brakets. 
Nuevamente allí mi cara de  O.o ¡WTF! 
No lo asimilaba, no lo podía creer, estaba tan fuera de onda con esa frase que entre mi pensé que me los iba a sacar, iba a revisar algo y me los iba a volver a poner. Pero ¡Oh sorpresa! la mía, no me los volvió a poner. Simplemente me los sacó. Así de fácil. Quedé tan shokeada que salí del consultorio caminando a paso de entierro, tapándome la boca con la mano y caminé hasta que se me cruzó una farmacia, entré y estuve allí sentada por hora y media. Los que atendían la farmacia seguro creían que yo estaba a punto de desmayarme y por eso no me mandaron sacando, pero allí me quedé como imbécil hora y media sin reaccionar pensando en lo mucho que cambiaría mi vida desde ese minuto en que el dentista dijo: Páseme la pinza para retirar brakets. 
Ha sido tanto el tiempo que he esperado con una desesperación tremenda esa frase que creí que nunca iba a llegar, me parecía tan lejana y fueron tantas las veces que estaba cerca y luego resultó que no, que cuando al fin pasó, no lo podía creer. 
¿Qué voy a hacer con todos mis complejos? 
¿Dónde los meto si ya se han hecho una parte tan intriseca de mí?
De pronto, el mundo me da el permiso para sentirme completa, para sentirme bonita, para poder sonreír sin miedo. No lo puedo creer. 
Tuvo que pasar un día entero para que yo junte coraje de verme los dientes frente al espejo. Y allí estaban todos los dientes perlados. ¡Dios mio, tengo dientes! ¡Y son grandes! ¡Y mi boca no es tan espantosa!  Volví a conocer a mis pobres dientes que tanto tiempo han pasado escondidos detrás de alambres. 
Todo lo que he sufrido por mi ortodoncia no tiene nombre, he purgado todas mis culpas con este problema, se convirtió en uno de los traumas mas profundos de psiquis. Esto era un problema tan mío que me definía como persona. Y no exagero, pasa que no voy a especificar todos los pormenores de mi tratamiento, pero resumiré diciendo que ha sido todo un martirio desde los 12 años. Ya se pueden imaginar todo lo que eso conlleva. Una de las últimas sesiones con mi psicóloga fue precisamente sobre mis brakets, y no les cuento todo lo que lloré... pareciera que lo sobrellevaba muy bien pero en realidad era algo que me estaba pudriendo por dentro. Pude haber llegado a ir a un manicomio. 
Y de pronto, llega un día y el dentista me los quita así nada mas, sin previo aviso, sin nada, pudo haberme matado de la impresión. Si bien es cierto, que andaba loca a mas no poder para que me los saquen, de pronto cuando ya me los sacó hasta sentí que los iba a extrañar, me pasaba la lengua por los dientes y no podía creer que esos fueran los míos...tan...tan....lizos. 
Todavía me da vergüenza sonreír, siento que no soy yo. Supongo que será hasta acostumbrarme -y seguro no tardaré tanto- pero aun no salgo del asombro. 
Claro, todavía no me da de alta el dentista, falta mas o menos un mes. En mas o menos un mes, cuando la noticia sea oficial, voy a tener suficientes motivos para festejar uno de los triunfos mas importantes de mi vida. Y juro que no volveré a ir a un dentista nunca en mas en mi p. vida. -al menos mientras pueda evitarlo-. 
Por lo pronto, mañana a primera hora saldré a despilfarrar el dinero en labiales. =D

sábado, 12 de marzo de 2011

Porque mi boca es sangre y Tengo frío

Hace dos semanas que me operaron las encías. No detallaré todo el calvario que eso ha significado -no quiero usar este blog como mi paño de lágrimas-, pero si quiero dejar en claro que, en efecto, ha sido un verdadero y señor calvario. Me parece que estoy purgando todas mis culpas y que además de purgar las culpas pasadas estoy empezando a purgar culpas por adelantado. En fin. El caso es que como les comento ha sido todo un martirio. No puedo comer casi nada, la primera semana pasé casi llorando del dolor, luego me entero que se me inflamaron, y luego se infectó y recién hasta ahora parece que las cosas están mejorando. Me han embutido de antibióticos, desinflamantes y analgésicos; ademas de todos los remedios caseros habidos y por haber, desde el agua de matico -una planta medicinal- hasta tintura de Benjui -en la farmacia lo pedí como tintura de Ben Hur lol- mismo que arde de una forma totalmente indescriptible. Eso a breves cuentas. 
No obstante, lo que venía a comentarles era que mientras estaba en el quirofano y como solo me pusieron anestesia local, estaba enteramente dispuesta a ver todo el emocionante procedimiento con la ayuda de un espejo. En vivo y en directo, mejor que el Discovery Chanel. Y empezó la operación, el dentista, otra dentista y una enfermera, todos -incluida yo- vestidos como en las películas: los gorritos, los guantes, los mandiles, etc etc. Limpieza, algodones, gazas, pinzas y ¡zas! el primer corte con el bisturí. Y luego el segundo corte con el bisturí, y de pronto que empieza a brotar sangre que da un contento. Con un aparatito simpático la enfermera iba succionando la sangre, pero eso no era suficiente, el dentista tenía que ir sacando una gaza y otra gaza empapadas de sangre. Cuando perdí la cuenta del numero de gazas con sangre que iban sacando de mi boca decidí que era mejor dejar de seguir viendo la operación o iba a entrar en alguna clase de Shock por pánico a morir desangrada.  
Yo que había estado toda contenta e interesada en ver la operación de pronto me entraron unos nervios que me pusieron a pensar en qué harían mis familiares si no llegaba a salir del quirofano. Luego se me ocurrió que nunca había oído de nadie que se haya muerto en el consultorio de un dentista, y luego también se me ocurrió que con mi suerte no habría sido raro que me toque una muerte tan extravagante y ridícula. 
Estando ya totalmente convencida de mi pánico, decidí cerrar los ojos para ademas no ver todo lo que el dentista metía y sacaba de mi boca. Y allí, en la paz de la oscuridad -y mientras sudaba frío, ¡helado!- pensé que lo mejor era rezar. ¡Oh sorpresa! yo que vengo siendo una atea convencida en seguida me transformé en la cristiana mas devota que se pudiera imaginar. Rápidamente y con la adrenalina a tope, busqué en mis recuerdos esas oraciones que aprendí en el colegio. Empiezo el Padrenuestro, bien. Luego el Ave María: Dios Te Salve María llena eres de gracia... Dios te salve María llena eres de gracia... y así unas dos veces mas, hasta que me di cuenta que no sabía que seguía después del llena eres de gracia. ¡Que vergüenza! Ocho años de colegio católico para que no me sepa ni el Ave María. No puedo describir el tamaño de mi frustración. 
Mis neuronas respondieron en seguida y brevemente me conectaron a otra clase de textos que también me los había memorizado, surgió rápido el que mas a la mano estaba: Corazón Coraza de Benedetti. Con este poema me fue mejor y me fui sintiendo un poco mas relajada, sobretodo cuando llegué a la parte en que dice "porque tu boca es sangre y tienes frio". ¡Ah, pero que perfecto! Desde ese momento y durante estas dos semanas este verso se ha convertido en una especie de mantra. ¡Gracias Benedetti!
Además también he encontrado -y también por pura casualidad- este video de The Kills, un grupo de rock de garage -según Wikipedia- cuya música me ha encantado. Buen ritmo, buenas letras, buen estilo. Me encantan. Este video en especial, muestra a la cantante con la boca derramando sangre y nuevamente me acordé de "porque tu boca es sangre y tienes frío". Ademas que ese ha sido mi animo estos días. En fin, todo se conecta. Aquí les dejo el video. 
Mientras tanto, yo sigo en recuperación y viendo si un día de estos hallo algún cura que me absuelva del pecado de falta de fe, con agravios por no recordar oraciones. Espero que la infección que siguió a la operación no sea resultado de un castigo divino. Y si así lo es, que sepan pasarme esta, Benedetti intercederá por mi.